
Stamford Bridge y los "blues" esperaban este partido con una mezcla de ganas y temor. Un partido difícil, quizás este cuento nos recordase a otro, un equipo londinense recibe a un equipo italiano que llevaba una buena renta, ¿sería la misma historia? .
Desde el comienzo quedaron patentes los roles de ambos equipos, quien tomaría la iniciativa y quien esperaría su oportunidad. El primer recurso o movimiento, que pondría las cartas sobre la mesa, fue un disparo de Sturridge que a punto estuvo de colarse por la cepa del poste. Pese a todo esto el Napoli tácticamente lograría realizar unos 15-20 minutos iniciales fabulosos, sabían cuando mantener la pelota, sabían cuando defenderse y sobre todo sabían cuando salir a la contra. La evidente lentitud de la zaga blue, y la evidente velocidad y habilidad del tridente "partinopei", pusieron en serios problemas a Čech.
Cavani tirando desmarques mortales a la espalda de los defensores londinenses, y Lavezzi rompiendo en todas las ocasiones a Ashley Cole, pusieron en graves problemas al Chelsea, que se vio en más de 3 ocasiones en serio peligro de gol, mala suerte, solo así se puede explicar que los mortales e infalibles Lavezzi, Hämsik y sobre todo Cavani, fallaron lo que nunca fallan, esto no fue suficiente para amilanar al conjunto de Di Matteo, y es obvio, puesto que en esto reside el espectáculo de la Champions League, fuera las especulaciones, fuera el miedo y el respeto, puro dinamismo y emoción.
Un ejemplo del juego tan directo que desplegaron ambos equipos, es la escasa circulación del balón por el centro del campo, transición directa, defensa-ataque, ambos equipos se desenvuelven muy bien en este tipo de partidos, además los jugadores de ambos equipos se adaptan muy bien a este tipo de partidos, donde brillan los box to box. Y poco tardo en aparecer la figura de este centrocampista, concretamente sería Ramires, ponía un balón al área, para que
Drogba aprovechándose de un error en la cobertura, ganaba la posición y el salto a Arónica, y no como nos tiene acostumbrado, no fallaba, cabeceaba a gol. Se ponía el Chelsea por delante, el 1-0, ese gol daba alas al Chelsea, un rayo de esperanza deslumbraba Stamford Bridge, el gol llegaba en el 27’. Y a pesar de que aún quedaban casi 20 minutos para el descanso, al Chelsea se le hicieron cortos y el Napoli eternos. Los locales, sabían que cuanto más pronto marcasen, más fuerte sería el golpe anímico para los italianos, y lo intentaron, y dispusieron de ocasiones para lograr un segundo gol que de quedar así, clasificaría al Chelsea.
A pesar de las ocasiones, el Chelsea no logaría algún gol más en la primera parte, al menos se iban con la sensación de que lograron dominar al Napoli tras el gol, lograban controlar más el ritmo del partido, lograron frenar la hemorragia que tenían en la banda izquierda, resumiendo, lograron secar (dentro de lo posible) al fabuloso tridente de los italianos, aislando a Cavani y asfixiando en la presión a Hämsik, y y por consecuente, sin la circulación que aporta Hämsik, Lavezzi no podía explotar su velocidad y arrancada con balón. Pero por suerte para todos, excepto para los aficionados ``azzurri´´, presenciaríamos una de las segundas partes más emocionantes y divertidas.
El segundo tiempo fue un escándalo, una oda al fútbol. Y como prueba, su inicio, no pudo ser mejor, mejor para el Chelsea, peor para el Napoli. Ese buen momento de forma, lo transcribió el Chelsea al césped, solo un minuto, un minuto es lo que tardaría el Chelsea en meterse en el partido de la mejor manera posible, con un gol. Un fallo de entendimiento entre De Sanctis y Campagnaro. Lampard ponía el balón al corazón del área, para la llegada desde atrás de Terry, que se imponía sobre Campagnaro (culminando una pésima jugada), y remataba con ímpetu, Stamford Bridge estallaba con el segundo gol de su equipo.
Quizás fue necesario este gol para despertar al Napoli, que parecía un títere en manos del Chelsea. Que poco tardó en Que poco tardó en demostrar que no se habían impuesto en grupos al Manchester City de casualidad, Inler recogía un rechace en la frontal, y sin dejarla caer, la baja con el pecho, y cuando estaba a punto de botar el balón, engancha un precioso zapatazo que se colaba de manera irremediable e imparable en la portería de Čech. Es ahí cuando se hizo notar la afición napolitana, Inler silenciaba Stamford Bridge, y colocaba, momentáneamente al Napoles en cuartos.
El Chelsea con el miedo en el cuerpo, no podía seguir esperando y dejando pasar el tiempo, necesitaban un revulsivo, un cambio de dirección, Di Matteo mandaba calentar a Fernando Torres, para luego darle entrada a poco más de 5 minutos del golazo de Inler. No sabemos sí fue la entrada del ariete español, lo que revolucionó el partido, el caso es que, prácticamente pasados los 10 minutos de la entrada del español, el Napoli, concretamente Dossena, concedía un inocente pero claro penalti por manos. Lampard (como siempre) tomaba la responsabilidad y el balón para lanzar el penalti, y (otra vez, como siempre) lo transformaba, fuerte, abajo, a la izquierda, como los suele lanzar el crack inglés. 3-1. El marcador no se movería más. Sí, se calcaba el mismo resultado que el que se había logrado en San Paolo, lo que significa que habría prorroga.
Todo hacía indicar que el Napoli estaba más fresco que el Chelsea, ya que, no eran ellos los que tenían la responsabilidad de superar o igualar el resultado, por lo que el desgaste físico de los italianos fue menor, pero es aquí donde influyen muchos factores, mentalidad (donde los jugadores del Chelsea estaban eufóricos y los jugadores italianos "hundidos"), táctica, etc…
Llamó la atención la táctica propuesta por Di Matteo, emulando un esquema con "ADN" Barça, colocaba al jugón en el centro, de falso 9, por lo que Mata se colocó como delantero centro, respaldado en las bandas por Drogba y Torres, consiguiendo así, no centralizar el juego por el centro, zona superpoblada por jugadores napolitanos, Mata basculaba el juego a las bandas donde Torres y Drogba tiraban diagonales hacia dentro que creaban verdadero peligro. Pero el Napoli también sabía que los penaltis no beneficiaban a nadie (al menos a priori), por lo que sabían que tenían que lograr un gol, lo que complicaría sobremanera las cosas a los ingleses. El Napoli que basaba su juego en la superioridad física de sus hombres de arriba.
Pero volvamos a la táctica de Di Matteo. De 10. Drogba recibía en banda, se aprovechaba de su fortaleza física, y como a él le gusta, ese movimiento a la media vuelta que destroza defensas, se abría espacio en el lateral del área, para poner el balón al punto de penalti, para que Ivanovic remachase con un potente disparo, centrado, pero imparable. Aquí, ese gol, esa jugada, significaba el pase a cuartos para los blues.
Ficha técnica:
Chelsea: Cech; Ivanovic, Terry (Bosingwa 98'), D.Luiz, A. Cole; Essien, Ramires, Lampard; Mata (Malouda 95'), Drogba y Sturridge.
Nápoles: De Sanctis; Aronica (Vargas 110'), Campagnaro, Cannavaro, Maggio (Dossena 36'); Hamšík (Pandev 106'), Zúñiga, Gargano, Inler; Cavani y Lavezzi
GOLES: 1-0 Drogba (27'); 2-0 Terry (46'); 2-1Gokhan Inler (55'); 3-1 Lampard (75'); 4-1 Ivanovic (105')
Como opinión personal, no me extenderé más. Seré sincero, sí antes del partido, me dicen que el Chelsea marcaría cuatro goles al Napoli, ridiculizando una de las defensas más prestigiosas de Italia, habría mandado a paseo a la persona que me lo dijese. Pero en estas eliminatorias, la experiencia y la garra es un grado, y en este partido el Chelsea demostró ser un 10 en estos aspectos. Y podéis llamarme loco, pero el Chelsea sigue siendo para mí un equipo muy muy muy rocoso en Stamford Bridge, que no dudo en que complicaría la vida a Barça o Madrid, sin tener demasiado juego, ni demasiada calidad en el centro del campo, sigue siendo un equipo, que te puede crear una ocasión de peligro de la nada.
Escrito por @Lalin21
Un gran blog éste que tenemos aquí, mi más sincera enhorabuena al creador.B.Montáns
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